“Ha sido una jornada reveladora”, “Una experiencia valiosa”, “Hay que repetirlo” fueron algunos de los comentarios de los asistentes a los Talleres de Retroalimentación de Cumplimiento de la Ley 21.369, que organizó la SES y que en sus dos primeras jornadas convocó a más del 60% de las instituciones de educación superior del país.
El esfuerzo desplegado por la Superintendencia, fundamentalmente a través de su División de Supervisión, fue muy valorado por las y los integrantes de las unidades de Género de las instituciones que asistieron y pudieron compartir sus experiencias en la implementación de la ley que previene y sanciona el acoso sexual, la violencia y discriminación de género. Así también, tuvieron la oportunidad de conocer de primera fuente los criterios y las principales conclusiones recogidas por la SES, en su rol de supervigilancia.
Las primeras dos jornadas se desarrollaron el jueves 18 y viernes 19 de enero, en el salón multiuso de la Contraloría General de la República y el ciclo culminará este martes 23, con el último grupo de trabajo. Y si bien la mayoría de los representantes de las instituciones asistieron de manera presencial, también se desarrolló en modalidad online para permitir la participación de las casas de estudios emplazadas en regiones.
El éxito de los talleres no sólo se pudo confirmar a través de los positivos comentarios expresados in situ por numerosos asistentes, también lo dejó en claro el alto interés expresado por algunas instituciones que acudieron con cuatro o seis representantes más de los permitidos, debiendo la organización restringir el acceso para no superar la capacidad programada del auditorio.
La decisión de dividir a la totalidad de las instituciones de educación superior en tres grupos y conformar mesas de trabajos heterogéneas, en donde universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica, estatales y privados, pudieron compartir experiencias, fue uno de los aspectos más aplaudidos y valorados por las instituciones. Especialmente por las más pequeñas que, a diferencia de las grandes universidades que pertenecen a agrupaciones donde pueden conocer otras realidades, aquí pudieron descubrir nuevas y buenas prácticas que sumarán a sus políticas de género.
“Para nosotros también fue muy revelador conocer realidades que no teníamos en el radar. Por ejemplo, la experiencia de las escuelas formadoras de las Fuerzas Armadas o de instituciones donde sus estudiantes mujeres deben cumplir prácticas de 6 meses encerradas en un barco. Son situaciones muy particulares y que es muy importante que las tengamos presentes para nuestro trabajo”, señala Ana Luisa Neira, jefa de la División de Supervisión y expositora en los tres talleres.
Armas y un operativo
Las jornadas no estuvieron exentas de curiosidades, como fue lo que ocurrió el viernes con las y los representantes de la escuela de la PDI. “Ellos asistieron portando sus armas de servicios, e incluso tuvieron que retirarse antes porque fueron llamados a un operativo”, recuerda Bárbara Díaz, quien además ofició de maestra de ceremonia.
La experiencia de haber organizado estos talleres también deja una gran sensación en la SES de que cada vez somos capaces de asumir desafíos mayores. “Advertimos que la experiencia del primer día fue muy buena, que eso aparentemente se transmitió entre las instituciones y producto de ello, el segundo día la asistencia fue mucho mayor, incluso algunas instituciones querían repetir la experiencia o sumar más gente. Eso habla que vieron un trabajo serio y que les resultó muy útil. Creo que superó sus expectativas”, comentan Margarita Zilleruelo y Rosario de la Cerda, dos de las moderadoras de mesas que ayudaron a dirigir la discusión en los grupos de trabajo.
Felicitaciones a todas y todos quienes sumaron sus esfuerzos para que estos talleres resultaran un éxito y fortalecieran la imagen institucional de la Superintendencia.





